25/9/13

Goblin tarado

(también: trasgo ido, freneticlop goblin, goblinus giradibus)
Humanoide bajito básic (goblinoide menor)

Los goblins tarados son goblins comunes que han recibido demasiados golpes en la cabeza desde pequeños, y han crecido hasta convertirse en goblins adultos que no rigen. Suelen tener el mismo aspecto que un goblin normal (o sea, sucio, desastrado y hecho un asco), pero con la cara así como hecha un lío, de tanto caerse de cabeza.

El goblin tarado medio ha sobrevivido a tantos viajes en la perola que al final ha acabado por creerse invulnerable e invencible, por lo que cargará contra cualquier enemigo como si no hubiera un mañana, pecho por delante y decidido a llevarse un trofeo de sus víctimas. Por desgracia para sus enemigos, esta actitud es tan inesperada en un goblin que, de hecho, suele llevar al desconcierto y, para cuando pasa la sorpresa inicial, el goblin ya se ha llevado un trozo de enemigo. Literalmente.

Sociedad: los goblins tarados viven entre los demás goblins, y son considerados una especie de cruce entre simpático bufón que entretiene a la tribu dando conciertos de cabeza sobre pared y un peligroso psicópata muerdecuellos. Aunque en la historia goblin ha habido excepciones, los tarados son goblins sin ambiciones. Por suerte para los jefes, a los goblins tarados no les apetece mandar, sólo demostrar que son invencibles dándose de cabezazos con cualquier cosa, así que los jefes simplemente se limitan a intentar no cruzarse con ellos para no llevarse un cabezazo perdido.

Biología: no es que los tarados sean especialmente más duros, es que han ido creando callo, y han podido sobrevivir. Comen cuando se acuer-dan, y lo hacen hasta reventar.

La forja de un tarado empieza con algún incidente aislado: un adulto tira a un bebé contra una pared y éste no se mata, un niño goblin tropieza y sobrevive a una caída de un par de pisos o varias escaleras, o simplemente, un goblin sobrevive a una incursión aventurera. Sea como sea, el goblin se queda un poco pallá y le coge afición al subidón de sobrevivir, provocando la supervivencia poniéndose una y otra vez en un tris de morirse. Por algún extraño motivo, o por que es lo que más a mano suelen tener, los tarados se dedican a buscar estas emociones metiéndole cabezazos a las paredes o a lo que más se le parezca.

Y así se quedan.

Para cuando un goblin que no pasa de ser un golpeaparedes se ha dado suficientes golpes como para ser un tarado, ya ha logrado sobrevivir hasta llegar a la edad adulta y ha criado suficiente callo como para ser resistente y, por paradójico que resulte, alcanzar una esperanza de vida media de unos trece o quince años.

Combate: los tarados atacan a sus enemigos (o a algún otro goblin desgraciado al que pillen por medio cuando les da la pájara) de frente, siguiendo la estrategia básica de dar mordiscos y zarpazos hasta que el enemigo deja de moverse, para pasar luego al siguiente. Algunos goblins astutos utilizan esta capacidad como arma ofensiva (“oye, que dicen esos grandotes que no les aguantas ni media torta”) cuando se atreven.

Por desgracia para sus oponentes, es muy normal menospreciar a un goblin y subestimarle, más aún cuando está desarmado. Sin embargo, que un goblin desarmado cargue contra uno es algo bastante desconcertante, por lo que ver a un goblin que te ataca de esta manera es siempre inesperado y tiene un punto desmoralizador (“¿qué sabe ese goblin que yo no para creer que puede conmigo?”) [...].

[...]

Estos goblins no son muy comunes, así que lo más corriente es que se los encuentre en las tribus goblins de mayor tamaño. De tanto en tanto hay más de uno o dos goblins tarados en una tribu, que van de una a otra competición de cabezazos, a ver quién de ellos es el más duro.

[...]

Despojos: los tarados, como los goblins comunes, no guardan el tesoro por su valor, pero tampoco quieren armas. Ellos se bastan y se sobran, así que sólo les gustan las cosas brillantes y las armaduras que pueden encontrar, que para ellos tienen el valor de hacerles aún más invencibles.